El trabajo creativo es poderoso, intenso y espontáneo. Cuando trabajas la creatividad a veces todo fluye fácilmente y otras parece que no es necesario decir ni comunicar nada. Simplemente estás presente disfrutando y recibiendo. Como un dar, donde expresas, sacas afuera todo lo que hay en tu interior, y un recibir, donde inhalas la vida y disfrutas de ella.
El proceso artístico y creativo es íntimo y precioso. Una máquina jamás podría imitarlo. ¿Por qué?
Viajas adentro de ti, desnudando tu alma, y vives algo contigo, una inspiración, una sensación, un sentir, una idea… es parte de un diálogo personal contigo mismo, que surge de un viaje interior. Es algo delicado, individual, sensitivo y muy abstracto. Entonces buscas la forma de sacar a fuera tu alma, en forma de cuadro, de música, de escritura. Sacas tu alma, evitando ser demasiado intimista, evitando ser cursi, evitando ser visceral. Desnudas tu alma y tu sentir con tu creación. Como decir tu secreto, como contar al mundo aquello que sientes, eso que es parte de la vivencia contigo mismo, eso que nadie puede ni imaginar. Porque no han estado en tu corazón, porque no han vivido tu vida, porque no conocen tu mente, ni como piensas, ni como eres realmente, porque no son tú. Entonces desnudas tu alma y la sacas en forma de creatividad y expresión.
Es un acto bellísimo que comporta valor, ingenio y sinceridad. Es imposible imitar, y los plagios, siempre se nota que carecen de alma.
Pero, lamentablemente, vivimos en la era de la información, donde no somos conscientes del sistema tan absurdo que hemos creado. No se trata de disfrutar, sino de sumar más y más. Más conocimientos, más datos, más contenidos….
No sólo las personas buscan más y más, creyendo que ya digirieron y entendieron y saborearon lo que vieron ayer, también las máquinas, los robots buscadores, los algoritmos de internet. Quieren más y más de una forma ansiosa y avariciosa. Un apetito desenfrenado de contenidos de información. Además información original, nueva.
¿Información importante? No, para nada. Bastaría con que pusiéramos números y letras al azar para que los algoritmos de internet creyeran valioso nuestro trabajo.
Son como entidades que absorben la energía y nunca se sacian.
La informática requiere más contenidos. No le importa si son absurdos o están vacíos. Es más, en la última década, sino sacas un contenido cada poco tiempo, todo el trabajo antiguo se olvida, se aparta.
Entonces, muchas personas que trabajan desde las redes, se ven en la encrucijada de que si se detienen una semana, su trabajo baja e incluso se pierde, sería como comenzar desde cero. Su trabajo está en riesgo. Además, si se repiten en la información, títulos, contenidos, los algoritmos también les penalizan, y sería igual o incluso peor que dejar de publicar contenido.
Pera estas ansías de conocimiento que tienen los algoritmos, que son los permiten que el trabajo llegue a la lectura o escucha de la gente, no funcionan respetando la creatividad, el ingenio o la autoría.
Los autores ven el riesgo de perder su trabajo si mañana no publican cualquier cosa, los lectores quieren más y más, sin saber que lo que están leyendo está completamente vacío de corazón. Para este fin, las redes se han convertido en plagios constantes, donde se cambia el nombre, algo del texto, el rostro y listo.
Esta situación ha surgido a la vez que la creciente afición por las Ias, las cuales son perfectas plagiando, incluso contenidos de idiomas que uno ni conoce, adaptando textos y dando la vuelta a la información.
Por eso, si continúas haciendo un contenido original, creativo, limpio, sincero…. Cuídalo. Cuídalo más que nunca. Respeta tu creatividad. Recuerda que no te lo plagiará una persona, sino alguien, contratado por esa persona para buscando contenido online no muy famoso, lo pondrá en una IA para que cambie cuatro cosas y que parezca original, y se lo venderá a quien lo hará público a miles de personas como si fuera original.
Llevo décadas regalando información, regalando el arte, la creatividad, sin filtro. Facilito información que palabra a palabra, letra a letra, yo misma he creado. Tal vez todo surge de la arrogancia del creativo que cree que siempre estará en esa disposición de seguir sacando contenido original, o tal vez las ganas de compartir las creaciones propias. Por eso sé lo que hablo. Contenido original que publiques, contenido que será copiado, lo darán la vuelta, alguien lo «pulirá» y lo publicará como propio. Seguro que tú te has encontrado en ese dilema, un dilema en el que dejas de esperar la inspiración y buscas lo ajeno para ver si te da alguna idea. No es algo malo, es natural, parte del proceso creativo. Pero al igual que comprendes y valoras tu esfuerzo en la creación, has de saber que una IA, o alguien que ve tu trabajo, no puede valorar el tiempo, esfuerzo, preparación, que te llevó llegar a él.
Si no te importa esto, adelante, pero si quieres ser valorado, cuida tu capacidad creativa como un tesoro, valorando todo el proceso artístico.





