La Voluntad de Tomar una Decisión

La vida puede verse como un río cuya corriente nos arrastra. Si no elegimos nada, es probable que la corriente nos empuje con amor y amabilidad hacia experiencias dichosas, o no, y nos encontremos obstáculos, y obviamente se superarán, porque la vida sigue adelante, independientemente de nuestras decisiones y nuestras intenciones.

Aun así, a veces toca elegir, toca bifurcarse y elegir por nosotros mismos. Una situación inesperada o una etapa de vida te obligan a tomar una decisión, a elegir un camino. Si no lo hacemos, la vida nos empuja con fuerza sin importar nuestra intención.

Cuentan que la ley de la atracción atraerá a tu vida aquello que está en ti, las vibraciones afines se acercarán y la vida tarde o temprano manifestará ante ti, no lo que está en tu corazón, sino lo que está en tu mente.

La vida es mente, el mundo es mente, todo es mente. La vibración puede entenderse como un sentir, pero definitivamente es nuestra mente, son los pensamientos los que atraen o alejan algo de nuestra vida y no tanto el sentir.

Entonces toca elegir, toca avanzar, toca enfocar la mente en una dirección. El sentir se expande en todas las direcciones, como un niño en una tienda de golosinas que quiere probarlas todas, el corazón quiere vivirlo todo. No distingue lo bueno de lo malo, quiere existir, ser, vivir, palpar, saborear y escuchar, quiere estar presente en todo. No discrimina entre lo bueno y lo malo, su ambición es expandirse y tocarlo todo. Así es el amor, expansivo y perfecto.

La mente tiene que aprender a enfocarse, dirigirse, tiene que proyectarse en una dirección, y poner fuerza en ella. Claro que aparecen obstáculos, como en un eclipse la luna se interpone entre nosotros y la luz del sol obstaculizándola y por unos instantes no permite al sol iluminar plenamente, sin embargo, es tan fácil como superar el obstáculo sin perder la concentración de lo que uno persigue.

La mente, igual que un sol, se enfoca, se dirige, se entrena para ello. Eso es el poder de la mente.

En muchos momentos en la vida tenemos que elegir y tomar una dirección, conscientes de lo que somos, lo que hemos vivido y hacia dónde nos queremos dirigir.

No tomar una decisión o esperar el último momento para elegir, es abandonar el foco, no elegir y permitir que la vida elija por nosotros, puede ser catastrófico, pues no sabes qué energía te guiará. Uno debe elegir su dirección, debe elegir a qué fuerza, a qué principio, a qué valores humanos va a obedecer. Los deseos, la ignorancia, la inconsciencia, el ego, guiarán nuestros pasos y decidirán por nosotros. La fuerza del guerrero de luz, la capacidad de una persona enfocada, que persevera y manifiesta sus sueños, consiste en elegir. En decidir.

El poder de decisión es previo a la voluntad.

Tengo toda la sensación de que no es solo la energía. Es la voluntad, el dejarse llevar y no hacer, el esperar al último momento para elegir. No elegir en la vida si seguir la relación o no, no hablo de esas elecciones. Cuando todo está aparentemente bien, uno se queda quieto y no hace nada, se deja llevar, nuestro foco no está en nada. Entonces surgen obstáculos, porque nuestra mente, puesta «en nada», atraerá lo que el ego, la ignorancia, el mismo miedo atraen.

Ante el dolor, a veces una persona pone un parche, tapa algo, arregla algo momentáneamente, pero mañana reaparece. Igual que en las relaciones donde hay maltratos, o donde las situaciones en el trabajo son críticas, se pone un parche, se arregla algo momentáneamente y parece que todo funciona, pero al poco tiempo se regresa a la situación de dolor. ¿Por qué? Por no tener la voluntad para avanzar, para tomar decisiones, para cambiar.

La persona que logró superar el conflicto completamente y avanzó lo sabe: algo cambió en ella porque sabe que elegir es mucho más poderoso que esperar, sabe el efecto y el poder de la voluntad puesta en una dirección concreta.

Cuando te encuentras en problemas o con obstáculos por no haber elegido, o por haber elegido sin darte cuenta todo aquello que te hace daño, entonces te encuentras en un espacio de dolor completamente atascado. Entonces uno quiere salir de ahí, pero ya no es tan fácil, ¿verdad? Porque no se trata solo de superar el obstáculo, también es necesario reaprender a elegir.

No hacer nada y acabar pasándolo mal nos obliga a arreglar esa experiencia dolorosa, y también a aprender a hacer algo antes. Tantas personas sienten que han sido víctimas de otros, que se han visto arrastradas por el dolor por culpa de otros, o por circunstancias ajenas a ellas, entonces tienen que recuperarse, sanarse, salir de la situación negativa en la que están, pero también aprender a elegir, a tomar decisiones. Pues no fue la otra persona la que hizo daño, ni la experiencia, sino quien eligió, quien eligió mal o quien no eligió nada y permitió que otros eligieran por uno.

La vida está llena de personas que sufren por no haber elegido nada, o por haber permitido que otros elijan los aspectos más importantes de la propia vida.

Cuando necesites salir de una situación de dolor, no intentes solo sanar, o resolver el problema, no pongas toda la voluntad en la experiencia dolorosa, expande tu mente, ábrete a comprender que a partir de ahora tendrás que elegir mejor, tendrás que elegir diferente, o tendrás que elegir y caminar por ti mismo. Dejar de confiar porque alguien te hizo daño no sirve para nada, se trata de empezar a confiar en ti mismo por encima del alrededor.

Vivir la vida feliz, en equilibrio, no siempre consiste en dejarte llevar por el río de las experiencias, ni luchar siempre contra él, tal vez consiste en saber encontrar el equilibrio entre las cosas que podemos cambiar y aquellas que debemos aceptar, en vivir definiendo, con voluntad y consciencia, aquello que sí podemos definir, y amar, aceptar, integrar lo que llega a nuestra vida y es lo que es, toca aceptar y vivir.

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