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Inteligencia emocional

El efecto sanador de una crisis emocional

El efecto sanador de una crisis emocional

Una crisis emocional es la herramienta que utiliza la psique para deshacer un defecto psicológico que esté cristalizado en la creencia arraigada del yo. Una crisis emocional es una auténtica sanación.

En la visión de quién somos, todos sabemos que tenemos cristalizaciones erróneas, dolorosas, producto de conflictos que no hemos resuelto, ya sean nuestros o de nuestro antepasados. Es muy difícil romper estas cristalizaciones, y la forma de sanar la mente, es a través de las crisis emocionales.

Cortar una crisis emocional, o intentar atajarla, no ayudará a superar ningún problema, es más, podría alargarlo durante años. Lo mejor es ir a la fuente e intentar ayudar a romper dichos bloqueos, permitiendo que la emoción haga su trabajo.

Algunas crisis emocionales son determinantes para el desarrollo del individuo, como las que vivimos en la adolescencia, cuando no encontramos sentido a la profesión que ejercemos, cuando sentimos que la relación de pareja no sirve o cuando nos sentimos incapaces como padres, cuando nos sentimos incapaces de amar, o incapaces de ser buenos amigos. Todos hemos pasado muchas crisis emocionales que nos estarán mostrando el conflicto de la psique que se debe disolver. Tal vez no nos guste la manera, pero es bastante eficaz.

Imagina que tu mente está teñida por una historia que ni tú mismo conoces, o imagina que una parte de ti es dura como una roca. No puedes avanzar, o tener pareja, o no puedes trabajar, o no logras estudiar, o tu vida es una crisis económica tras otra, o una crisis moral, da igual, es lo mismo pues surge del mismo lugar. Imagina que no entiendes porqué vives lo que vieves. Hay una cristalización. Las situaciones se repiten. Años adelante sigues sintiendo que todo está en el mismo lugar. Entonces sólo queda esa “depresión” esa crisis emocional que a través del sentir ablandará la carcasa de la creencia errónea que endurecida bloquea nuestra vida.

Cuando una experiencia, o un pensamiento, lleva demasiado tiempo arraigado, romperlo brúscamente podría quebrar los conceptos de la psique al completo, podría quebrar a la persona. Por ello es más sencillo un desahogo emocional.

Las emociones tiene varias funcionar. Primero, y la más importante, nos ayudan a comprender cuál es el paso siguiente que debemos dar, o que actitud tener. Son una especie de antena que nos ayudará a interpretar el mundo, digerirlo y actuar convenientemente.

Cuando estamos en una situación de peligro, la psique lo reconoce y la emoción del temor nos ayudará a actuar convenientemente.

No sería correcto en este caso, tener ímpetu, o deseo, o sentir, amor. Nuestra psique sabe que hay un peligro y requiere endorfinas, un estado de alerta mayor y temor.

Algunas personas en la actualidad, viven experiencias de terror en su organismo, como las montañas rusas o los deportes de riesgo. Entonces el cerebro, en un estado de alerta, envía muchas señales al organismo de acción pensando que tiene que protegerse.

Cuando la persona se acostumbra a este tipo de vivencias, las disfruta por la cantidad de endorfinas, poco a poco frusta su capacidad de reconocer los impulsos del organismo, se torna incapaz de diferenciar una auténtica situación de peligro de una de placer. No sabe ni si quiera cuando debe escapar, huír, o enfrentarse a un peligro. Y por último, desarrolla una auténtica adicción a la adrenalina, una adicción que poco a poco le incapacitará de disfrutar de muchas de las vivencias de la vida por no tener tanta intensidad como las experiencias extremas a las que acostumbró su cerebro. Es más, el cerebro poco a poco descubre que esas situaciones no son tan peligrosas y envía menos cantidad de adrenalina para la misma situación, por lo que se verá obligada a incrementar cada vez más el riesgo para llegar a la misma sensación de adrenalina.

Tristemente, nuestros hábitos, como las tecnologías, las relaciones de una noche, las apuestas, la adrenalina, las peleas y la tensión con la que vivimos, cada vez más y más nos incapacitan para emocionarnos con salud. Y prueba de ello es el alto desequilibrio emocional y la incapacidad de emocionarse con salud que tiene la infancia actual en el mundo moderno.

Nuestras emociones nos ayudarán a acercarnos a las personas adecuadas y alejarnos de las situaciones peligrosas, nos guían para encontrar el trabajo que necesitamos, para digerir cada situación y empatizar con otras personas, las emociones, son la guía para superar cualquier adversión en la vida.

¿Pero qué ocurre cuando no sabemos emocionarnos con salud? ¿o cuando confundimos las emociones? ¿o cuando llevamos mucho tiempo abrigándonos con la misma emoción tiñendo cada aspecto de nuestra vida del color de dicha emoción y de nada más? Cuando esto ocurre, no queda más remedio que ayudar a la emoción a salir, de una forma saludable. Amando y abrazando el cambio que llegará a fin de que integremos la enseñanza que la misma emoción nos trae.

No negar la emoción, ni evitarla, sino permitir que sea nuestra maestra. Ella nos ayudará a transformar la psique al completo, desbloqueará todos los bloqueos, disolverá todas las cristalizaciones, transformará nuestra vida y nos ayudará a transformarnos a nosotros mismos.

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