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Meditación

Cómo iniciar un retiro

Un retiro es un tiempo para estar con uno mismo

Siempre es hermoso encontrar un tiempo para estar con nosotros mismos. Es algo gratificantes que nos da una oportunidad de renovarnos física, mental y emocionalmente. Sin embargo, no siempre estamos preparados o las condiciones son las oportunas.

Pudiera ser que nos toque en este extraño tiempo recluirnos con aquellos que apenas hemos logrado establecer una comunicación fluida, o con muchos asuntos pendientes, o físicamente incómodos. Se pueden dar muchas opciones que harían que un retiro se convierta en algo incómodo, pesado, ansioso o incluso decisivo para valorar nuestra vida desde un prisma mucho más negativo del real.

Por ejemplo, aquella persona que vive con ansiedad, aun sin darse cuenta de su nivel de estrés, el día que comienza un retiro, por más que un retiro nos ayude a relajarnos y centrarnos, la ansiedad sigue ahí, la persona no sabrá que hacer, intentará organizar su tiempo, controlar el estado contante, llenarse de actividades para esconder el problema de ansiedad. Entonces el retiro no servirá para superar la ansiedad, sino mucho peor, puede ser que crezca.

El objetivo debería estar claro cada día de retiro: un regalo de amor hacia nosotros mismos. Vamos a estar un tiempo con nosotros mismos. Somos nuestro mejor amigo, nuestro compañero. Todo lo que tienes, lo que eres, todas tus capacidades, tus dones, tus talentos, están en ti y son para ti. Si cuando uno está a solas su bondad, su claridad, su equilibrio se van, entonces esa bondad no es real, no está enraizada dentro de uno.

Por ello un retiro no sólo nos ayudará a querernos, sino también a comprendernos, escucharnos y amarnos.

A veces podemos elegir con quién estaremos, qué haremos, dónde. Otras veces, sencillamente la vida nos coloca en una situación donde no queda más remedio que recuperar la paz y el equilibrio aun a pesar de todo cuanto nos rodee.

Olvidando de la necesidad de meditar, sobre todo, es aprender a escucharnos y aceptar lo que nos rodea. Aprender a ver el lugar real, la situación real en la que estamos, el punto exacto de nuestra vida, con todos los potenciales y con todos los problemas.

Y parece sencillo, hermoso, pero más que una oportunidad, puede ser un reto para muchas personas que cada día intentan escapar del silencio que hay en ellas mismas.

Pudiera ser que te de por enfocarte en la alimentación, o en el cuerpo, o en el estudio, o que sientas la necesidad de escribir, y está bien, date el lujo de concentrar tu energía en aquello que algo en tí te reclama, pero también comprende que a veces, un deseo, o una obsesión, no son más que formas en que tu mente te saca del silencio. Muchas veces, escuchar, visualizar, centrar nuesra atención en el cuerpo, es una vía de escape, y las visualizaciones, los estiramientos, o la información, dejan de ser un medio para un fín, y se convierten en un fín en sí mismos. Dejándonos tan perdidos como al inicio, o con las mismas carencias.

Aborda el espacio personal con cariño, cuidándote, mimándote y abrazando los diferentes aspectos de tu vida.

Si estás solo o sola, aprovecha para disfrutar de tu propio silencio, contemplar la mente en calma, sin divagar, constante y enfocada en la luz, descansar en la luz.

Si estás con otras personas, escúchalas, comprende la tremenda lucha que cada uno vive en su propio silencio. Posiblemente en el día a día hayáis olvidado prestaros atención. Tal vez ya no exista la misma conexión que hubo, o tal vez haya mucha más distancia mental o emocional de lo que pensabas. Por ello tan sólo escucha. Al igual que escuchamos nuestra propia respiración sin necesidad de acelerarla ni controlarla, así escuchamos al otro, sin intentar entenderlo, analizarlo. Nuestro papel no es analizarlo, ni saber qué es lo que le ocurre. No todo tiene porqué tener una respuesta, y tal vez no sea lo que debamos hacer. Amar no significa curar ni ayudar. Puedes amar y escuchar sin necesidad de resolver aquello que crees que son problemas.

Aprovecha los días que puedas para estar. No tanto para estudiar, ni aprender nada nuevo. Aprovecha el tiempo simplemente para ser. Y comprende que a veces, detrás de la necesidad de perfeccionamiento, de desarrollarte, de cambiar y crecer, hay una carencia personal, un sentimiento de pobreza interior. Entonces abrázate y comprende que no hay necesidad.

Un retiro puede ser una experiencia dura cuando no hemos dedicado mucho tiempo a estar con nosotros mismos. Por ello aprende a cuidarte, a amarte y a permitirte ser.

Imagina por un instante que no existe el crecimiento personal, pues realmente no existe. Una persona es lo que es, perfecta tal cuál es. No necesitas crecer, no necesitas ser más que nadie, incluso el hecho de que alguien intente crecer, es una prueba más de sus carencias. Cada uno es perfecto tal y como es. No se trata de crecer, sino de conocer.

Cuando amas a una persona no intentas que esa persona cambie o mejore, al contrario, amas sus rincones, sus estados, sus momentos, intentas conocerla y comprenderla, no amarrarla ni menos intentar que sea diferente. Le amas, no importa el cómo, ni el cuándo, ni si quiera cómo es. Cuando uno se ama a si mismo, no intenta mejorar. Cuando uno no se ama, intenta corregirse, cambiarse, entonces estudia, aprende e investiga, accede a la necesidad de superarse, y aparecen los conceptos de “superación personal”, “crecimiento personal”, más realmente el momento presente es perfecto. No intentes ser mejor de lo que eres, intenta ser quien tú eres, en perfecto equilibrio de todo cuanto te rodea, y entonces, desde ese equilibrio, tus acciones, tus pensamientos, tus emociones, serán equilibrados.

Pero intenta ser “mejor”, intenta esforzarte en dar lo mejor, y posiblemente haya un desequilibrio, una fuerza en desequilibrio que te lleve a desarrollar el orgullo, o el temor, o la inseguridad.

Tan sólo comprende que cada ser del universo es perfecto.

Entonces un día estás retenido, en un retiro, en silencio. Tal vez sin tecnologías, ni libros, tal vez sin personas a tu alrededor, o tal vez un retiro rodeado de familia, tecnologías y libros que te distraen constantemente de tu centro. Independientemente de esto, el día que la vida te obliga a detenerte, tan sólo de forma natural se muestra la vida con todos los deasfios que tal vez no hayas querido ver hasta el momento. Y no importa tanto si esos desafíos son con respecto a las relaciones o a tu propio cuerpo, o a tu mente, son desafíos que hay que afrontar.

El retiro, no sólo te mostrara estos desafíos, o incluso el ingenuo espejismo de que has resuelto algo, sino también, y sobre todo, la oportunidad de desarrollar la voluntad para resolverlos y superar los obstáculos que hay en tu vida.

Y es que, un retiro es la mejor forma de concentrar todas tus fuerzas y tu atención en una sola dirección.

¿Cómo abordar un retiro?

Inicia el retiro encontrando tus apoyos o pilares.

Igual que tras años una persona decide dejar de fumar no puede hacerlo sola, necesita apoyos. Inicia el retiro buscando esos apoyos: familiares, libros, actividades, un foco…

Si ya estás acostumbrado a realizar retiros, estos focos ya se han formado de manera natural, y siempre existen. La técnica de meditación, el guru, la enseñanza espiritual que sigas o incluso la respiración y el enfoque en la respiración.

Tu mente necesita estar apoyada en algo, al igual que tu cuerpo sostiene tu mente, al inicio de comprende esto y permitir que tu mente se apoye en el espacio infinito de la conciencia, será preciso que apoyes tu mente, la dirijas o la enfoques en algo determinado. Incluso cuando ya tengas claro esto y hayas logrado una mente luminosa, también es bueno que los antiguos pilares sigan en pie en caso de que los necesites.

También pueden ser pilares humanos, amistades o personas con las que te apoyas para estar contigo mismo, comprendiendo que son tu reflejo y una parte de ti.

Apoyate en los ritmos.

Los retiros tienen una tendencia a profundizar en el inconsciente, un lugar impresible dentro de ti. Es posible que surjan emociones, o pensamientos o incluso situaciones que no recordabas, no conocías o creías ya superados. Por ello los ritmos ayudan a la mente a estar en calma, al corazón a estar en equilibrio. Los ritmos son los mismos horarios de sueño, de alimentación, no se requiere un gran control de estos ritmos pero si un respeto y una conciencia de ellos. La mente no dibagará tanto si todo el ritmo está claro y acordado.

Por ejemplo si eliges un retiro para dejar una adicción, es importante que los ritmos estén claros para que no dejes que la ansiedad marque tu vida. Podrás controlar la ansiedad mejor, la mente y tu propio cuerpo hasta que la adicción se supera.

Inicia y cierra el retiro

Ten claro el comienzo y el cierre del retiro. A veces estos tiempos no están tan claros, pero normalmente habrá una parte de ti que haya realizado un trabajo interior, igual que un viaje a cualquier lugar, en un viaje hacia uno mismo, siempre habrá una ida y un regreso. Esta ida y este regreso, en cada trabajo espiritual, es esencial y también es parte del trabajo.

Se trata de una apertura de la energía, un concentrar las fuerzas, un enfoque, donde se marca la dirección y el camino a seguir, y un cierre donde todo lo resuelto o vivido los dirigimos hacia aquello que sentimos que debe ir.

Pudiera ser que este gesto se haga totalmente inconsciente, pero igualmente ahí existe. El inicio y el cierre de un retiro nos ayudarán a enfocar el trabajo y comprenderlo de una forma más armónica y consciente.

Alimentación y salud

Todos los retiros requieren un cuidado del cuerpo. La tendencía del retiro es de un trabajo mental, tal cuál este nuestra mente así será de dichoso o desafiante el retiro. Si nuestra mente está en calma y trabajada, podremos pasar un tiempo gozoso y armonioso, si nuestra mente está desordenada, alterada, pasaremos un retiro realmente inestable y complejo. El cuidado del cuerpo nos ayuda a desacansar los estados mentales más alterados y calmar el trabajo.

Algunas personas centran todo el trabajo del retiro en la alimentación y el cuerpo, y está bien, pues a veces es el camino hacia la mente infinita lo que hay que trabajar. Otras personas pudiera ser que se olviden de la alimentación y el cuerpo, dejen de moverse y se sienten a escuchar, también está bien porque tal vez tengan una necesidad de estar conscientes y no tanto de vivir ese viaje hacia la consciencia. No es tan relebante como creemos ni deberíamos juzgar a una persona por el tipo de trabajo que realiza o cuánto tiempo dedica a cada cosa.

En este caso se trata de comprender que la alimentación y el cuidado del cuerpo son un apoyo, un pilar para que el cuerpo sostenga en equilibrio la mente que tenderá a dibagar durante el retiro.

El entorno

Las personas de nuestro entorno también son una parte esencial del retiro. No importa si las concoes o no, si deciden hacer el mismo trabajo que tú o no, nuestro trabajo les afecta para bien o para mal, al igual que su presencia nos afecta a nosotros. Constantemente nos altera y mueve el entorno, inebitablemente somos transformados por la experiencia de nuestro entorno, y evitar esto, es caer en la desgracia del orgullo y la vanidad. Aprende a dedicar un tiempo de amor a comprender a las personas que te rodean. No tienes que intentar hacerlas bien, ni ayudarlas, simplemente estar a su lado y comprender que son un aspecto esencial de tu vida, que te cambian, te ayudan a convertirte en quien tú eres y tú a ellas.

Un retiro desde la depresión o la enfermedad

En casos especiales iniciamos un retiro en un momento difícil de nuestra vida. Una depresión, un estado alterado de nuestra vida, o un momento delicado de salud, harán que el retiro tenga un enfoque completamente diferente.

Uno puede dibagar, escapar, pero ciertas situaciones nos obligan a estar presentes y no podemos escapar de ellas. Entonces la mente deja de dibagar en miles de direcciones y se centra en una incómoda situación, real o imaginaria, la mente se recrea en el dolor.

Cuando realizamos un retiro en un tiempo de dolor, es importante aprender a abrazar el dolor, a amarnos, comprender qué tipo de relación tenemos con nosotros mismos, si queremos cambiar, qué queremos cambiar y qué podemos cambiar de nosotros mismos o de la vida.

El retiro se centrará mucho más en un trabajo amoroso y sensitivo, un viaje hacia uno de respeto, autoayuda y comprensión.

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