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Inteligencia emocional

Relaciones exclusivas y el conflicto de la exclusión

Es posible que muchos de los problemas que agravan nuestra vida se solucionaran aprendiendo a convivir. Todos sabemos esto. La convivencia se convierte en un necesario aprendizaje que muchas veces hemos postergado hasta que, viéndonos en una situación desafortunada, nada podíamos hacer por impotencia o formas inadecuadas, dándonos cuenta de nuestra incapacidad de relacionarnos con salud.

Se trabaja mucho hoy en día desde la comunicación no violenta, sin embargo, más allá de que comunicación violenta sirva para no agredir ni permitir que nos agredan en la convivencia, poco entendemos de ello.

Las relaciones exclusivas son un verdadero conflicto al que poca importancia o ninguna estamos entregando.

Cuando una persona no aprende en su momento a relacionarse con salud, tenderá a buscar relaciones exclusivas. Necesita sentirse útil, amado, importante, aunque sea para una persona.

Las relaciones se concretan en tres sencillas formas:

Relación exclusiva por adulación. Una relación basada en la admiración y el adular al otro para lograr su afecto por encima del afecto que entrega a otros. Se busca entregar regalos y afectos donde, inconscientemente, queremos agradar al otro para lograr un contacto más cercano. Este tipo de relación se ve muchas veces en los centros educativos cuando un niño o una niña se acerca de más a la profesora, la cuida, intenta hacerle regalos, la admira de más e intenta hacer el trabajo que ella hace, buscando su aprobación, su acercamiento. Algo que genera confusión en el alrededor, pues el niño con su adulación separa a la profesora poco a poco de los demás niños para lograr un trato más cercano e intimo y no permite a los demás que puedan acercarse a ella, incluso se siente celoso y actúa de forma acaparadora siempre buscando estar cerca de ella.

Parece grato y natural, sin embargo, si en ese momento la profesora no sabe cortar con ese tipo de “favores” aparentemente inocentes, no está ayudando a nadie y, al contrario, genera más exclusión en el trato.

Una persona así, con los años, buscará relaciones que se basen en la adulación, en un respeto de gran admiración. Buscará que la persona elegida, a la cual regalará, cuidará, se preocupará de más y adulará, tal vez desde un sincero amor, más con una necesidad de ser parte de su vida de forma exclusiva y excluyente. Incluso en ocasiones se olvidará de sus propias necesidades para ayudar al otro. No sabrá relacionarse de igual a igual, o allá donde no sea necesario la forma. Muchas veces las relaciones se basarán en reconocer todo lo que la otra persona nos entrega, todo lo que es, todo lo grande y maravillosa que es. Entonces no se puede generar un trato de iguales, si no de carencias afectivas.

Relaciones de exclusividad que generan aversión. En ciertas formas de relaciones la persona buscará tener una exclusividad con alguien en particular, ignorando a todas las personas que haya alrededor, generando una relación mucho más íntima. Posiblemente uno sienta de manera inconsciente el peligro de perder la amistad, por ello la intenta cuidar de más, ignorando a las demás personas que concurran en sus vidas, despreciándolas o criticándolas. Con su amistad tendrá largas conversaciones que se basen en la buena relación que tienen, en la amistad y el amor tan grande que existe entre ellos, sin embargo, cuando otras personas aparecen, la persona se callará, no sentirá alegría y mostrará una incapacidad de comunicación en grupo buscando la cercanía de su amigo. Tal vez generando roces y contactos continuos innecesarios para demostrar de una forma abierta y pública que el otro es “suyo”, que tiene permiso de acercarse más que otras personas. Marcará el territorio con gestos, acercamientos, hablando al oído o incluso mirando únicamente a la persona amada. Es posible que busque la atención de esa persona generando desprecios sobre el grupo, o la otra persona. Alegando que no le interesa lo que los demás digan o simplemente se aparte y no quiera estar ahí. Buscando atraer la atención del ser amado y que se aparte a su lado. Este tipo de relación, en niños, genera exclusión social que fomenta el bulling. De una forma u otra, la persona que esta intentando reforzar la relación afectiva más cercana, excluye a cualquier persona que llegue nueva, no permitiendo su integración, y, de ser necesario, generará que las personas cercanas o que incluso la persona que ama, comience a atacar al resto. Dicho de otra manera, no acosa ni ataca, mas genera el ataque o vulnera a otras personas excluyéndolas y no permitiendo que se integren en los lazos cercanos que ya tiene formados.

Es una reacción muy fácil de ver cuando aparece un miembro de la familia que recientemente tiene una nueva relación, y los padres, sobre todo la madre, rechazan a dicha persona. O cuando en un colegio llega un niño nuevo, cuando a una población se mudan unas personas nuevas…. Aquellos que no saben relacionarse actuarán excluyéndolos, posiblemente no realicen ningún ataque ni ningún menosprecio, pero sí buscarán que los demás aparten a la persona que pone en peligro las relaciones que ya han sido establecidas.

Entonces cuando una persona está excluida del grupo, es un blanco fácil, es fácil que sufra ataques, acosos o sea víctima de manipulaciones y engaños.

En estos casos las relaciones se basan en el control, en el apego. Es difícil cambiar los atributos y las cualidades comunicativas las cuales se piensa que se basan en la confianza y sin embargo se basan en la cercanía.

La relación excluyente arrogante. Muchas veces la persona que no sabe relacionarse de igual a igual buscará resaltar para atraer de una manera u otra la atención de los demás. Necesita lograr cierto estatus, ciertas cualidades que hagan que resalte. Ya sea de forma física, mental o emocional, la persona necesita acaparar la atención. Genera movimientos, frases y formas de ser que constantemente atraigan las miradas ajenas. Las relaciones con otras personas se basarán en competir.

Tal vez en la infancia o juventud esta persona fue gratamente admirado por otros, entonces busca el afecto desde aquí. Siempre debe mostrarse la persona más atractiva, o la más influyente, o la más inteligente. Siempre necesita competir consigo misma para mostrarse mejor de lo que es, y sobre todo, que todos se den cuenta que es mejor.

Es un tipo de forma de relacionarse agotadora pues incluso en cómo se arregla, como se mueve, como habla, lo que dice, lo que expresa, desde donde, necesita sentir que otros vean algo por encima de los demás.

Por su puesto que la persona buscará los atributos que posea para sacarlos a relucir, por ejemplo, la humildad y la capacidad de ayudar a otros, de escuchar, la capacidad de entender a los demás, o también la capacidad de hablar desde iguales, la belleza o la sexualidad. Siempre es el mejor amigo, la más guapa, el más bondadoso, la persona más equilibrada, algo que sea el más. No puede haber relaciones de iguales, sino competencias y rivalidad.

Esa mujer que se presenta excesivamente guapa, comprensiva, inteligente, integra, ante el amigo que aparentemente no le interesa y nunca quiso nada de él, hablando con el de otras mujeres, apoyándole en sus decisiones, dejando una puerta abierta a la competitividad con esas mujeres, mostrando que ella siempre será mejor opción, pero inaccesible. Ese hombre que siempre se muestra más sensible, más amigo, más fuerte, que necesita acaparar la mirada del otro.

En estos casos es normal incluso romper cualquier actividad de grupo cuando uno no sea protagonista o no encuentre su sitio, boicoteando los proyectos de los demás, haciendo preguntas de más, generando dudas a los demás, hablando a destiempo, rompiendo los grupos y cortando en las conversaciones. Incluso y sobre todo cuando los protagonistas son amistades que sobresalen, sintiendo envidia y mostrando su vanidad, minando el esfuerzo y el momento de la otra persona.

Sería una actitud muy descarada en una boda de una amistad apareciendo más brillante y guapa o incluso coqueteando con la novia o el novio de sus amistades, con quien ni si quiera tiene ningún interés.

Ante esto es bueno comprender que las capacidades de líder y las capacidades de protagonismo no son las mismas. Una persona que busca el constante protagonismo no tiene por qué ser un gran líder y viceversa.

Sanación

Es importante detectar las situaciones de exclusión y exclusividad en las relaciones personales justo cuando aparecen, de no ser así rápidamente se tornan situaciones de exclusión social y fácilmente se tornan situaciones de bulling, generado indefensión, desprotección, acoso y maltrato. Cuando ya se corre la voz, cuando ya está en las palabras lo que ocurre, es fácil que haya muchos juicios y reticencias en las personas para desmontar los prejuicios y habladurías que se hayan generado, haciendo más difícil el trabajo.

Para tratar los casos de exclusividad en las relaciones sobre todo comprendo importante tratarlos en grupo. De nada sirve tratarlos de forma individual. Tal vez hablar de ellos, tomar conciencia de los rasgos que predominan o de las carencias que los forjaron. Sin embargo, es en la interactuación donde se rompen dichos patrones.

En el grupo, el líder, o quien haga el papel de líder, debe tener en cuenta la necesidad de interactuar y generar relaciones humanas grupales sanas, potenciando el grupo y la calidad humana.

A veces esa persona que queda apartada, mirando con mala cara, generando mala actitud, tan sólo necesita encontrar un espacio donde desarrollarse de forma grupal, donde sentirse escuchada, admirada.

Otras veces con esa persona que llama la atención constantemente se debe trabajar su autoestima y comprender como todos le aman y valoran por igual en sus defectos, generando afecto y confianza poco a poco. Igualando en la vestimenta e incluso descubriendo con juegos dramáticos y dinámicas de grupo la cantidad de esfuerzo que a veces gastamos en intentar sentirnos indispensables, únicos y amados.

A esas personas controladoras, que invadan a los demás, que curioseen o no respeten su trabajo intentando aconsejar, ayudar a otros demás, quienes en el grupo se muestren más atentos a los otros que a ellos mismos, tan sólo habrá que ayudarles y guiarles para que encuentren su lugar en ese grupo en concreto, entregando la tarea más adecuada para que se sientan útiles y realizados. Confiando en ellos y permitiendo que hagan su trabajo, delegando y realizando un feedback claro y respetuoso.

Se trata de lograr que cada uno comprenda lo importante de tener una labor en el grupo, una labor que puede ser adaptada a las necesidades de cada uno, y que también podrá ir rotando cuando sea necesario. Unos lazos con un fundamento grupal.

A su vez las reuniones y los feedback podremos realizarlos teniendo en cuenta esto. Muchas personas en los feedback intentan captar la atención o poner a los demás de su parte, generando confrontaciones y atacando de más. Tal vez se sienten heridos porque sienten que su papel no fue fundamental en el grupo, o tal vez no se sintieron tan importantes como les hubiera gustado, entonces atacan a quienes no les han admirado de más, a quienes han visto como una competencia. No realizan feedback desde el respeto y el cariño, sino desde la envidia y la arrogancia. Y también esto es importante comprender y señalar.

Delegamos a cada persona justo aquello que sabemos que puede realizar. Si delegamos algo demasiado fácil acabará teniendo una actitud apática que podrá contagiar a otros, o tendrá una excesivamente competitividad; si delegamos una tarea demasiado compleja se sentirá frustrado y generara una actitud negativa. Confiamos en esa persona y en la labor que es encargada, luego realizamos un feedback concreto sobre ese trabajo, no sobre su persona, no sobre su integridad ni sobre cualquier cosa ajena a ese trabajo. Evitando hablar con agresión y juicio.

Evitaríamos: Tú eres, tus haces, tú piensas… transformando el juicio en observación: cuando actúas así ocurre… cuando dices esto siento que….

Un líder en dinámicas de grupo debería tener muy claro como afrontar este tipo de situaciones. Apartando todo juicio, exclusividad y neutralizando para generar concordia y respeto. No dejarse arrastrar por dichos juicios, pero tampoco generándolos.

También es bueno, en el líder, en este tipo de trabajos. Cambiar los papeles. Delegar el trabajo de líder en otra persona la cual tenga esa responsabilidad de observar y equilibrar. Aprendiendo a ver cómo actuamos en cada situación.

Las dinámicas de grupo deben estar muy dirigidas y comprender muy claramente el objetivo que se quiere lograr. Buscaremos uno o dos objetivos como mucho para poder tener una conciencia clara de todas las interacciones. Pues muchos objetivos en una dinámica pueden generar conflictos con todo lo que surgirá. Desde el respeto se debe mencionar qué se va a trabajar, por qué, a dónde se quiere llevar y de qué manera se trabajará.

Por ejemplo, ante un caso de descubrir una persona con mucha autoimportancia, que busque resalar por encima de otros y esté boicoteando las actividades grupales o incluso atacando a algunas personas, se hablará de una forma general sobre el tema. Se mencionará el daño que se puede generar con nuestros juicios y actitudes negativas. Lo importante de encontrar nuestro lugar en el mundo. Lo importante de no ser por encima de otros, sino comprender que el mundo somos un entramado de personas. También se hablará de la falta de autoestima que muestra una persona que continuamente tiene que disfrazarse de perfección, y el apoyo y amor que esa persona necesita. Incluso, en caso de verlo necesario, se hablará de cómo en estas ocasiones, la persona puede dañar su cuerpo por buscar la imagen perfecta, olvidar respetarse a sí misma o su tiempo por tratar de agradar a los demás cuidándolos de más, etc. Después de hablar sobre el tema sin mencionar nada ni a nadie en particular, con ejemplos generalizados y de una forma más teórica que emocional, se presenta el trabajo que se quiera realizar, por ejemplo, para seguir con el caso, un teatro donde uno se pasee por la sala intentando ser mirado por todos, no necesariamente con una mirada de admiración, sino generando atención, buscando dentro de él en qué situaciones ha caminado y ha sentido que todos le estaban observando, o en caso de no saber hacerlo, imitar a una persona que hayamos visto en la vida y tengamos claro que cuando caminó todos la habían mirado. Entonces uno por uno se pasea por la sala, tal vez todos en grupo o por separado, según se quiera lograr un trabajo u otro. Luego podemos imaginar como vamos a la playa, o comemos, o trabajamos dentro de ese rol de magnetismo y la necesidad de adulación. Después buscamos romper la dinámica con la risa. De una forma más profunda y sólo cuando sentimos que es adecuado con el grupo en concreto, podemos seguir con la dinámica escenificando ese momento o esos momentos donde hemos sentido que todos nos estaban observando. También podemos interactuar entre varias personas para descubrir los diferentes roles que acontecen: la persona que busca ser admirada y atraer la atención de otros, la persona que admira y se olvida de quien tiene cerca atraído por el vanidoso, la persona que siente celos, la persona que ignora y genera rabia en el vanidoso… etc.

Este es un ejemplo de trabajo grupal. Como comprenderás es muy desafiante comprender todos estos roles y desarrollar un trabajo sin un grupo acogedor y amable, que realmente desee transformar su vida y dirigirla con mayor conciencia y a la vez respetando y cuidado a su compañero sea cual sea la situación en que se encuentre o el bloqueo que tenga.

En el grupo debemos comprender que cada rasgo, cada automatismo, incluso los conflictos y las personalidades aparentemente más hipócritas, crueles, vanidosas o controladoras, tan sólo es una actitud que en su momento no se desarrollo adecuadamente. Es un potencial mal utilizado. Debemos comprender la dura ducha que tiene la otra persona por superarse y acompañarla con respeto y admiración en ese trabajo, sin intentar medir los resultados. Tan sólo jugando a crecer juntos sea cual sea la edad que uno tenga.

Viene muy bien generar elementos de toma de conciencia en un grupo controlado. Por ejemplo, generar envidia desde alguna persona nueva para que cada uno pueda observar dicha emoción. O generar admiración y descubrir cada uno cómo actúa en su emoción. Generar rabia, tristeza, no sólo para liberar la emoción, sino sobre todo para comprender, desde cada uno, que ocurre cuando siente esa emoción, como la rechaza, como le inquieta, como se genera… de esta forma, al recrear una emoción negativa en un entorno agradable y cuidado, la persona puede transformar dicha emoción y sanar su conflicto mucho más eficientemente que si lo realiza en un entorno desafiante.

Muchas veces en dichos grupos buscamos la manera de generar emociones solo para que la persona libere emociones, sin embargo, a mi parecer, de nada sirve eso, sino generar la emoción para tomar conciencia y transformarla. Y en el caso que la persona quede atascada en dicha emoción, buscar la forma de dar la vuelta al trabajo para tomar conciencia y trasformar la emoción.

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