pasivoagresivo
Inteligencia emocional

Personas pasivo agresivas

Descripción de personas pasivo agresiva

Una persona que no logra conectar con su dolor puede volverse pasivo agresiva generando una forma de maltrato mucho más desagradable de lo que aparenta. Normalmente parecer “el bueno”, mientras está generando dolor en las demás personas.

A veces se muestran frágiles, que necesitan ayuda, o totalmente conscientes de aquello que les duele. A veces insisten en que su dolor es debido a otras personas. Y posiblemente sin darse cuenta, tienen muchos comportamientos que bien analizados sólo tienen por objetivo generar dolor o culpa en la otra persona.  

Son personas que viven en el resentimiento y culpan al alrededor. Su dolor es tal que se puede convertir en odio indiscriminado. Muchas veces ni si quiera son conscientes de a quién están odiando o por qué. Su defensa y su autoengaño crece cuanto más tiempo pasan en una actitud tan bloqueada.

Pudiera ser alguien que vivió una experiencia dolorosa que no afrontó adecuadamente y comienza culpando al alrededor, luego se mantiene en el dolor, o en el duelo durante años, no puede olvidar, ni dejar atrás, por último su carácter cambia, su visión de las demás personas cambia.

Se trataría de quien no puedes determinar si está enojado, es feliz, si te ama, si te aborrece, su conducta, su gesto, su personalidad, son neutrales ante las diferentes situaciones de la vida, pero en ciertos gestos, generan dolor en aquellos que les rodean.

A veces parecen son condescendientes con los deseos y necesidades de los demás, pero realmente se resisten pasivamente a ellos. Tras ese comportamiento amoroso, implicado y alegre, se muestra un dolor y rencor reprimido muy difícil de sacar a la luz.

Una persona así suele ser incapaz de involucrarse en relaciones personales, son muy sensibles a la crítica y suelen tener mal humor.

En extremos tendríamos personas que sólo se relacionan con familiares muy cercanos, o con personas que tienen problemas para sentir que les ayudan.

Envenenan a los demás con lo que les afecta y duele e intentan generar el mismo dolor a su alrededor.

Suelen decir que nadie les ayuda, que no les prestan atención, que los demás están en su contra. A veces se quejan de que no les valoran suficiente o que les tratan con injusticia.

Poco a poco su actitud se convierte en indiferencia, en una mirada de dolor como un cuchillo afilado y una burla hacia los demás. El desprecio y el castigo en forma de indiferencia se hacen su característica más común. A veces llegan a sentir tanto desprecio por el talento ajeno que imitan, copian a la vez que juzgan e intentan destruir los logros ajenos.

Las personas que les rodean viven un maltrato encubierto y un silencio muy violento, hasta tal punto que llegan a sentir que son ellos los que tienen un problema. Caen en depresiones, no logran comprender el frio, la crueldad en el trato o la indiferencia constante, se sienten como les han hecho sentir durante años.

Imagina por un momento una persona que siente un gran dolor constantemente, ya sea culpa, ira, odio, rabia, puede ser por la perdida de un ser querido, por un problema de la infancia, por que la vida no es lo que esperaba, da lo mismo, siente un gran dolor, pero lo niega. No conecta con ese dolor y no lo expresa. Al contrario, muestra que aquello o no existió o no le afecto. Aquella muerte no le dañó en absoluto, o lo superó rápidamente. Basa toda su vida en la mentira de que superó aquél dolor, pero obligando, inconscientemente, a todas las personas que le rodean, a revivir una y otra vez el mismo dolor que sufre silenciosamente. Recordando a todos sus faltas, su poco compromiso con la vida, su falta de alegría y amor, cuando realmente es esa persona la que tiene un problema que ha de trabajar.

¿Como superar a una persona pasivo agresiva?

A veces no queda más remedio que alejarnos de ese dolor, será una liberación y un proceso largo para desimplicarse de todo el dolor en las que uno se ha visto implicado, pues una convivencia con alguien pasivo agresivo deja mucha huella.

Otras veces esto no es posible, no nos podemos alejar, por lo que la persona debería aprender sobre todo asertividad, es necesario poner límites.

Posíblemente las críticas amargas y duras, la indiferencia, los castigos en actitud y comportamiento, serán constantes, y es importante no dejarse llevar por ellos. Aprender a estar en calma y comprender que no tenemos por que comprometernos con el dolor ajeno.

A veces nos encontramos con personas con mucho orgullo y temor, que atacan calladamente y nunca se hacen responsables del dolor que generan.

Otras veces la persona dice que hará cosas y en el último momento no las hace para hacer sentir al otro desilusionado y frustrado. O, sin darse cuenta, olvida lo que justo era importante para la otra persona.

Tras muchos años conviviendo con alguna persona pasivo agresiva, es normal dejar de confiar en las personas. Sentir que al otro no les importarán nuestros asuntos, ni nuestros éxitos.

A veces la persona que ha convivido con alguien así, dedica demasiado esfuerzo en que el otro se sienta bien. Todo el tiempo tiene una actitud de alerta por si hace algo mal y enfurece a la persona que, aparentemente o públicamente, no se enoja por nada ni reconoce su dolor. Entonces en las siguientes relaciones está alerta, pensando que si hace algo mal hará daño a los demás, cuidando cada detalle, o se aleja emocionalmente de las demás personas para no dañarlas porque le han hecho creer que su presencia genera dolor, o al contrario, comienza un comportamiento pasivo agresivo hasta demostrar que la otra persona se aleja o se siente herida, tal cual hacían con él o ella.

Darnos cuenta de estas situaciones, de estos comportamientos, nos ayudará a amarnos y cuidar nuestras relaciones. Las personas que nos rodean no tienen la culpa de nuestro dolor. No deberíamos desahogar sobre los demás nuestro propio dolor.

¿Cómo salir de una actitud pasivo agresiva?

Lo primero es aceptar que hay dolor en nosotros, y no pasa nada, todos tiene dolor en sus vidas. La situación no es el grado de dolor, sino aprender a aceptarlo para poder emocionarnos con salud.

Una vez que alguien acepta que puede tener un dolor sin superar, entonces puede comenzar la sanación.

Aprende a desahogarse, buscar ayuda para aprender a liberar las emociones. Empezar a señalar las emociones propias y no lo que otros hicieron. Aprender a superar el pasado…

Después, y con cuidado, la persona debe aprender a observar sus actitudes y lo que está generando con ellas. Implicarse en los sentimientos ajenos, y responsabilizarse de sus actos. Del dolor que genera, del temor y rabia que desahoga sobre los demás.

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