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Filosofía y enseñanzas espirituales

Tentaciones

Sentir, tener experiencias, conectar con seres, con ángeles, ver en sueños, no tiene por qué ser una señal de evolución, sino una señal de todo lo que queremos escapar de la realidad.

El crecimiento personal no trata de tener experiencias, ni de sentir cosas intensas, ni tampoco de aprender muchas cosas. Es un camino de autodescubrimiento. Un camino de amor hacia uno mismo.

Cuando el desarrollo personal y la evolución humana consiste en la búsqueda de experiencias intensas, pierde todo el sentido el trabajo interior.

Una persona cuando se abre a otros planos, cuando se abre a otras posibilidades, es normal que sienta con intensidad aquello que no está presente. Aquello que no es tan aparente.

Es posible que desde otros planos sienta un llamado, mensajes, sueños, visiones claras. Y tal vez no sea tanto el proceso de evolución, sino una señal de la necesidad de escapar de lo cotidiano.

Desde la antigüedad se conoce esta fase del iniciado. Es una fase de apertura y conexión lo primero que trabajamos son las sensaciones. Es la prueba de las tentaciones.

Tentaciones desde a sentir, a recibir mensajes hasta a ser más que otros. Son tentaciones todo lo que encontrarás en esas experiencias. Y quien se queda atrapado en la gran red de visiones, vibraciones, mensajes, seres, sin despertar al silencio y la plenitud, se queda en la maraña de los agregados agarrotado y atrapado.

No se trata de ignorar sino de comprender lo que es. Se trata de una prueba en la vida. No una meta. Por muchos mensajes que uno reciba, por muchas sensaciones y visiones, o claridades, por muy superior que sea el maestro que nos habla, la saciedad n8unca llega, son solo medios para un fin que no existe. Lo mismo ocurre en nuestro plano, en las emociones, en las experiencias y las mil tentaciones de todo lo que nos rodea. No tiene un objetivo de disolvernos en la totalidad, simplemente son cosas que están. Si encuentras en estas cosas una meta para tu vida, entonces perderás toda tu energía y tiempo dedicándola a un trabajo inutil. La vida terminará, empezará otra, y nada habrás aprendido.

En las experiencias de la etapa de las tentaciones ocurre igual.

Uno incluso puede tener grandes visiones que serán reales, el que se queda atrapado en ellas, se queda en la apariencia de la realidad sin poder crecer.

Cuando estés en esta etapa, comprendiendo lo que ocurre, lo primero, abandona el temor.

Los seres, las energías, las visiones, los sueños, tan sólo son ilusiones. No son más que ilusiones. La totalidad no se expresa en las ilusiones. Las ilusiones son como símbolos, como flechas que apuntan en una dirección, más no son la dirección. Dichos seres, o experiencias, nada pueden hacerte, ni tocarte, ni quitarte energía, ni pueden saber más de lo que tú sabes, te entretienen, te envían tu propia energía o te roban aparentemente, porque es la energía que tú mismo les estás entregando. Cuanta más energía les entregues más energía pedirán mañana, y más enganchado estarás a esa forma de mover la energía.

Mantén la calma y estate en la conciencia de que todo es una prueba. Tu prueba será mayor o menor en medida de aquello que estés evitando ver o trabajar en tu vida tridimensional.

Algunas personas están atrapadas años, otras la vida entera, otras tan sólo unos minutos e incluso hay quienes pasan sin darse cuenta por esta fase.

Las tentaciones son infinitas: emociones, enamoramientos, paranoias, visiones y capacidades, vidas pasadas, necesidad de ver pronósticos, enganches a experiencias en las meditaciones, trabajos con la kundalini … Uno quiere sentir, vivir, ser. Entonces busca esas emociones, esas intensidades, y cae en la tentación. Como un tesoro que cuando lo alcanzas te das cuenta que está vacío.

Incluso a veces la experiencia es tan intensa que no te permite seguir avanzando y transfórmala en despertar, no. Te quedas agarrado a esa vivencia, a eso que has sido o eso que crees que eres, entonces no puedes crecer más.

Date cuenta que en ti está tu maestro interior, y no desconectes de él pensando que ya lo tienes totalmente integrado, entrégale el valor y la voluntad para que te guie. Que tu pequeña voluntad esté dirigida y guiada por la gran voluntad divina. No te quedes atrapado en aquello que no lleva a nada. El maestro interior no es un intruso, eres tú mismo, en otro nivel, en otra vibración. Eres tú actuando desde un estado de perfección.

¿Cómo pasar esta fase?

Vivirás experiencias plenas, maravillosas, intensas. En el camino encontrarás fuentes hermosas de las que beber y no derrames ni una gota, bebe de ellas, y luego respira y sigue el camino dejando de estar agarrado a la fuente.

Evita creer que tú eres algo. Vidente, sanador, alguien que fue no sé quién en otra vida, todo son ilusiones a las que nos agarramos y nos costará mucho soltarnos. La fama y el reconocimiento, solo alimentan al ego.

Evita comparar tu trabajo con el de otras personas. Tal vez tengas experiencias que otras personas no tienen. No significa eso que tengas ni más vidas pasadas, ni más trabajo interior ni seas una persona más despierta que otras, tan sólo significa que tú necesitas vivir esas experiencias para sentir a Dios en tu corazón y las otras personas no necesitan vivir nada de eso. Cada proceso y cada camino es único. Ante todo, mantén la convicción de que todos surgimos del mismo lugar y llegaremos al mismo lugar. No hay tiempo, no es una carrera, no hay un mejor camino ni un mejor trabajo, todo es el mismo camino.

“El camino al todo es el camino de la nada”, San Juan de la Cruz nos enseña esta verdad, cuanto más te rindas, cuando más te vacíes, más podrá llenarse tu corazón de la luz infinita. Cuando más lleno estés de vanidad, más vacío te sentirás en el fondo.

Abandona todo logro. Los logros no son tuyos, son del ego. El camino no tiene logros, no tiene. El camino es perfecto, es ESTAR, presente. No hay logros que puedas cargar, no hay un mejor o peor. Abandona la sensación de logro. Es una estupidez en la que caemos los seres humanos que pesa y no permite que el silencio se manifieste.

Cuando haya seres que te hablen, te guíen, te muestren, está bien, no está mal, tan sólo no te enganches. No les llames, no les insistas. No conviertas la conexión con otros seres en una obsesión. Si no dejas tu mente tranquila de vez en cuando, el día que busques silencio seguirás escuchándoles y seguirás sintiendo que están ahí. Entonces no tendrás silencio, no podrás estar tranquilo. Incluso en la meditación de gran conciencia, intentarás buscar su voz, su presencia, algo en ti sentirá que ese es el camino, y no lo es. Pon cada cosa donde corresponda.

Por último, ante tus emociones, tus pasiones, actúa. Primero se consciente que las tienes, luego actúa con conciencia. Cuando tus pasiones te muevan y te descontrolen, ten conciencia de ello, cuando el amor que sientes es emocional, te remueve, te lleva a una hipersensibilidad, ten conciencia de ello. Se coherente y consciente de lo que sientes y de tus emociones. Tal vez sientas cosas hermosas, está bien, se consciente de ello, no dejes de ser consciente creyendo que “al ser buenas sensaciones” es bueno sentirlo. No hay un bueno o malo. En el camino hay un estar, hay presencia, hay conciencia. Se consciente de ti, de tu mundo interno, de tus emociones, de tus pensamientos…

 

La prueba de las tentaciones de ayuda a mantenerte alerta, consciente. Algunas personas dejan ahí gran parte de su energía. Se entretienen años con entidades, con visiones, y cuando salen, a trompicones, apenas son pedazos de ellos mismos, sin ánimo, sin saber dónde dirigirse, sin fuerza. Esta etapa te ayuda a mantenerte alerta de tus propias debilidades. Te ayuda a comprobar que la ignorancia, la sombra del ego, se esconderá en cualquier lugar, cuando menos la esperes, en formas insospechadas, a veces tiernas, a veces fantásticas, a veces compasivas o incluso amorosas.

Luego te ayuda a mantener tu foco. A estar enfocado en ti, en tu mundo interno, en lo que ocurre a tu alrededor. No te mantienes alerta porque quieras respuestas, te mantienes alerta enfocado en lo que quieres porque hay demasiadas sensaciones que no te permiten ver, ni sentir con claridad, entonces necesitas aprender a enfocarte con fuerza. La persona que no necesita tantas energías para enfocarse no pasará igual por esta fase, aquel o aquella que necesite enfocarse bien en su mundo interno, aquel que tenga un gran trauma que resolver y mirar, es posible que pase por una etapa donde cientos de energías se muevan todas a la vez, donde no haya control en las visiones, ni en las energías, ni en las visiones, con tal de mantener un gran foco, y entonces un día se hace la luz. Clara, constante. Está ahí la luz. Al final del túnel. Y sabes que está ahí la luz. Y la miras y sabes que es la luz. Que ya estás saliendo del túnel. Las tentaciones ya no son un reto de la misma manera que fueron, y claro que serán un reto más adelante, pero mucho más diferentes.

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